jueves, 15 de octubre de 2009

Una madre y un padre para Flor














Cuando Flor Armenta, estudiante de intercambio; habla de su padre su rostro es mojado por una lágrima; su mirada triste denota el gran dolor que hay en su alma, y que no ha podido arrancar de su pecho; su padre fue atacado por un derrame que se lo llevo en tan solo seis días.


Ella hace un Flash Back y recuerda con un nudo en la garganta aquel 13 de noviembre del 2008; cuando su padre Tomas Armenta, salió muy temprano de su casa en Ensenada Baja California México; y no regresó, “Ese día mí papa había llevado a mi mamá al trabajo se acercó a un banco y allí tuvo un ataque al corazón” estas palabras parecieran ser una confesión y a la vez, el descargo de alguien que quiere quitarse un peso de encima.

Ese día Flor se encontraba en la Universidad Autónoma de Baja California, donde estudiaba, acababa de salir de un receso de sus clases, recuerda que un tío suyo la llamo y le conto que su padre estaba en el hospital, en ese instante ella sintió mucho desespero dejo todo lo que estaba haciendo y se fue para la clínica ocho, donde se encontraba internado.

“Fue una situación muy difícil, en la clínica me encontré sola, la trabajadora social me entrego las cosas de mi papá, me dijo que lo encontraron inconsciente en su coche y que los clientes del banco pensaron que estaba borracho” Relata ella, pensaba en el hospital estaría su mamá María Salomé Vázquez, sin embargo la noticia solo la sabia ella, así que llamo a su casa y dio aviso, todos se mostraron confundidos por la situación.

Cuando Flor entro a la Habitación Sintió que se desmoronaba, su padre estaba con sondas en todo el cuerpo, presentía lo peor puesto que alguna vez, el dijo que si algún momento no se podía valer por si mismo se iba a dejar morir.

“Mi papá había empezado a tener muchas crisis, quería quitarse los aparatos que estaban conectados a su cuerpo; mi mamá y yo estábamos esperanzadas en que mi padre saldría bien de este impase; no obstante mi hermano Tomas Armenta, había hablado con la Doctora del hospital y esta le había dicho que era cuestión de tiempo para que él dejara de existir” Cuenta Flor con inmenso dolor, lo que sucedía en la estadía de su padre en el hospital.

Elvira Ávila Arroyo estudiante de intercambio de la Universidad Autónoma de Baja California, estuvo en estos momentos tan cruciales, de la vida de Flor cuenta como fue ese momento “Fue una situación muy complicada dejo de asistir a la universidad quería estar al lado de su padre todo el tiempo, Don Tomas era el motor de la vida de ella, la muerte de un padre y más un padre como él que estuvo siempre al lado de ella es muy dolorosa”

El 18 de noviembre, Flor vio a su padre con un mejor semblante así que decidió volver a la Universidad, cuando regresó en la noche al hospital se sintió culpable Tomas, había tenido una fiebre muy alta y las esperanzas de vivir, parecías ser escasas.

“Al día siguiente las cosas no fueron mejor para mi papá, ese día estaba muy desesperado, consecuencia de la fiebre que había tenido la noche anterior ya no podía ver” Eran las últimas horas de su padre, un hombre que muchas veces vio reír y llorar de alegría y de tristeza, pero que había llegado una enfermedad y había acabado con el espíritu luchador de este hombre, una persona muy entera que la había acompañado siempre, con la que fue a recoger frutos de los árboles y escucho el sonido de las gaviotas, ese fue Tomas Armenta.

Eran las seis de la tarde de ese imborrable 19 de noviembre de 2008, cuando Flor y su madre Salomé Vázquez, salieron a comer luego de acompañar todo el día a su papá en el hospital, ese día fueron acompañadas de sus hermanos a cenar, luego su mamá volvió al hospital y ellos fueron a casa a recoger a Lluvia su hermana, pero el teléfono sonó era su madre que pidió a todos volver a la clínica porque el final estaba cerca.

Salieron de inmediato a la clínica, pero fue demasiado tarde su padre había acabado de fallecer, la angustia que se sintió en aquella habitación del hospital, todo parecía ser más muy confuso, Flor no comprendía porque la vida era tan injusta con ella, quería morir igual que su padre.

“Ver a mi padre ahí tirado me descompuso por dentro, quería llorar todo el tiempo, el había sido una madre y un padre para mí, cuando mi mama trabajaba él estaba conmigo, él no me dejaba ningún momento, leíamos juntos, soñábamos juntos no entiendo porque la vida es así, lo abrace estando muerto y llore sobre su cuerpo frío era como si me hubieran arrancado parte de mi vida” Comenta Flor Armenta entre muchas lágrimas de dolor, la vida es dura su viaje a Colombia fue algo que decidió con el deseo de olvidar ese lazo que se rompió con la muerte de su padre, sin embargo ella sabe que en cualquier lugar que este nunca podrá erradicarlo de su mente.

FOTO: De izquierda a derecha, María Salomé Vázquez, Flor Armenta y Tomas Armenta


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